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La gestión del agua en el arco mediterráneo: Comunitat Valenciana, Región de Murcia e Islas Baleares

La sesión “La gestión del agua en el Arco Mediterráneo: Comunitat Valenciana, Región de Murcia e Islas Baleares” plantea un reto que no puede abordarse desde una única administración ni mediante una sola solución. Cristina Sola, comisaria de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Júcar; José Sandoval Moreno, director general del Agua de la Región de Murcia; Jordi Grivé, concejal de Medio Ambiente y Limpieza del Ayuntamiento de Ibiza; Pedro Ángel Roca, alcalde de Torre Pacheco, y Rafael Carrió, alcalde de Dénia, analizaron la gestión del recurso desde la escala de cuenca hasta la realidad municipal.

El problema parte de una característica propia de estos territorios: la escasez de agua convive con episodios de lluvias torrenciales capaces de provocar inundaciones en poco tiempo. Además, su condición costera y la actividad turística concentran una elevada demanda de agua en determinados periodos del año. A ello se suma la sobreexplotación de los acuíferos y la infiltración de agua marina, que pueden deteriorar su calidad y reducir su disponibilidad. El desafío, por tanto, no consiste únicamente en conseguir más agua, sino en gestionar mejor la que ya forma parte del sistema.

Fuente: iAgua

En este contexto, la digitalización se plantea como una herramienta transversal para monitorizar el agua en tiempo real y mejorar la respuesta ante emergencias. Esta información también permite conectar decisiones. En el regadío, uno de los principales consumidores, el uso de agua regenerada puede reducir la presión sobre los acuíferos, mientras que las estaciones automáticas permiten controlar variables como las condiciones climáticas y la concentración de sales en el suelo para determinar cuándo resulta más eficiente regar. Así se busca reducir consumos innecesarios y problemas como la saturación del suelo o la eutrofización, manteniendo al agricultor como responsable de la decisión final.

La estrategia continúa en las estaciones depuradoras. La modernización y automatización de sus sistemas, junto con tratamientos cuaternarios como el carbón activado y la ozonización, permiten mejorar la calidad del agua regenerada y ampliar sus posibilidades de reutilización, cerrando parcialmente el ciclo: el agua utilizada puede volver a convertirse en un recurso para el regadío.

Pero el sistema también debe responder cuando llega demasiada agua de golpe. Mejorar las redes de alcantarillado permite aliviar y controlar las crecidas provocadas por lluvias intensas, reduciendo la presión sobre las estaciones depuradoras y favoreciendo una gestión más controlada de los caudales que finalmente llegan a los ríos.

Todo ello revela una cuestión fundamental: el agua sigue un único ciclo, pero su gestión está dividida entre distintos organismos. Una misma gota puede pasar por el ayuntamiento, una depuradora dependiente de la comunidad autónoma y, posteriormente, un río bajo competencia estatal. Por eso, las medidas solo alcanzan todo su potencial cuando están conectadas.

La digitalización, la reutilización, el riego eficiente, la depuración y la adaptación de las redes no deberían entenderse como actuaciones independientes, sino como piezas de una misma estrategia. El reto del Arco Mediterráneo no es solo gestionar mejor cada infraestructura, sino mejorar la comunicación y la gobernanza entre quienes gestionan el conjunto. Porque, cuando cada gota cuenta, también cuenta que las decisiones lleguen a tiempo y en la misma dirección.

 

Natalia Gamboa De La Torre