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Transformación digital: del reto estratégico al cambio cultural

La tecnología como motor del cambio en el sector hídrico

El Congreso iAgua Summit 2026 acogió una ponencia clave dedicada a desgranar cómo la tecnología deja de ser un mero recurso técnico para convertirse en el verdadero motor del cambio en el sector hídrico. Impartida por Borja Sainz y Antoni Carrascal, la sesión abordó la transformación digital no como un fin en sí mismo, sino como una evolución transversal imprescindible —a la altura de la Cuarta Revolución Industrial— que impacta directamente en las comunicaciones, las habilidades del personal y el modelo organizativo de entidades como Aigües Ter-Llobregat (ATL).

Fuente: iAgua

Durante la presentación se detalló la hoja de ruta del Plan Estratégico de ATL, articulada en tres fases claras: la definición y asignación de recursos; la transformación activa con el despliegue de oficinas e iniciativas; y la posterior estabilización y consolidación del modelo. Este Plan de Transformación Digital focaliza sus esfuerzos en el análisis exhaustivo de personas, procesos y herramientas, desarrollando soluciones digitales concretas y garantizando una adecuada gestión del cambio. En el ámbito operativo, los ponentes destacaron el trabajo en sensorización del rendimiento, plataformas de gestión estandarizadas y la creación de un Dataworkspace enfocado en la operación y el mantenimiento. Proyectos clave como la integración de suites informáticas y modelos hidráulicos (SURE) y la renovación de sistemas como GMAO, WMS o SCADA permiten conectar la estrategia directamente con la operación diaria en todo el ciclo: desde la captación y producción hasta el transporte y la entrega del recurso.

Para lograr trasladar esta estrategia al trabajo de campo, se sigue una metodología de implantación estructurada en cinco etapas: comprender las necesidades, configurar la solución, validarla, ajustarla y calibrarla, para culminar finalmente en el cambio cultural de la organización, paso previo para preparar el escalado del proyecto.

Uno de los mayores desafíos expuestos es el manejo de una gran cantidad de información técnica y de difícil gestión. Frente a ello, Sainz y Carrascal remarcaron la importancia de «ordenar antes de gestionar» y de velar por la calidad del dato mediante un flujo continuo de detección, validación, reconstrucción y aprobación. Este enfoque permite pasar de la simple revisión manual de datos a la gestión eficiente por excepciones (detectando el problema, proponiendo una reposición y contando con una aprobación experta y trazable), además de sustituir las aisladas hojas de cálculo por procesos e inteligencias compartidas que permiten modelizar la red y anticipar diferentes escenarios.

 

Julia Celis Sánchez