Dos modelos regulatorios opuestos coinciden en que la tecnología es un medio, no un fin, para garantizar la resiliencia del servicio y el valor al ciudadano
En el marco de la 3.ª jornada del Spain Water Summit 2026, la sala Netmore reunió a destacados líderes del sector hídrico de Chile y Colombia para comentar sus avances en gestión eficiente y digitalización del agua. Moderado por Araceli Iniesta, jefa del Departamento de Medio Ambiente del ICEX, el encuentro permitió contrastar el modelo de gestión privado concesional chileno frente a la empresa pública multiservicio colombiana, bajo una convicción compartida: la transformación digital carece de sentido si no está guiada por un propósito claro y un beneficio directo para el usuario.

Fuente: iAgua
La sesión dio comienzo con las palabras de Araceli Iniesta (ICEX), quien cedió el micrófono a los ponentes invitados para dar inicio a la narración de sus experiencias.
En primer lugar, tomó la palabra José Luis Murillo, CEO de las compañías chilenas Esval y Aguas del Valle. Murillo comentó que la mayor complejidad no reside en la tarifa, sino en la incertidumbre climática: Chile ha encadenado 16 años consecutivos de sequía extrema, interrumpidos por lluvias torrenciales e incendios urbanos sin precedentes. Pese a gestionar más de 70.000 señales de telemetría, Murillo advirtió sobre las falsas expectativas de la tecnología: “La digitalización per se no es el objetivo; la meta es tomar las decisiones adecuadas”. Asimismo, hizo una encendida defensa de la sostenibilidad económica del servicio, señalando que sin tarifas justas que financien las inversiones de largo plazo, la continuidad del suministro se pone en riesgo.
Posteriormente, tomó el relevo Santiago Vilches, gerente del acueducto y alcantarillado de Empresas Públicas de Medellín (EPM). Vilches destacó la implementación de los gemelos digitales en la red de distribución de Medellín, una herramienta analítica que ha permitido reducir a más de la mitad los tiempos de respuesta y restablecimiento tras una avería. No obstante, subrayó que el pilar fundamental del cambio no es la infraestructura técnica: “La tecnología nunca va a ser el inicio, sino el medio que habilita la transformación digital. La gran barrera siempre son las personas y la cultura organizacional”.
El tramo final de la charla constó de un coloquio sobre las barreras operativas y la elección de proveedores. Ambos ponentes coincidieron en la necesidad de apostar por sistemas de arquitectura abierta que eviten el cautiverio tecnológico y llamaron a superar la invisibilidad del sector. Murillo concluyó comentando: “Nos falta sacar pecho; entregamos un servicio vital con un estándar de calidad altísimo y debemos aprender a comunicar su verdadero valor”.
La sala Netmore dejó una lección tan clara como el recurso que gestionan: sea bajo un marco regulatorio público o privado, la digitalización no consiste en acumular datos ni en sucumbir a la fascinación tecnológica. La verdadera inteligencia operacional reside en integrar la cultura humana, garantizar la sostenibilidad tarifaria y comunicar al ciudadano la complejidad invisible que hace posible abrir el grifo cada día.