Del cuadro de mando a la acción real
En la sala TERRANOVA del Spain Smart Water Summit 2026, el día 30 de septiembre, se defendió que si el sistema ya propone, la responsabilidad se traslada a quien decide. La pregunta dejó de ser qué puede hacer la inteligencia artificial para ser cuál de estos casos tiene un retorno demostrable.

Fuente: Rafa Aparicio. iAgua
Sandro Lotti, de Open Intelligence, planteó que “El problema no es la falta de datos, es que no se convierten en decisiones operativas”. La clave está en pasar del copiloto que sugiere a la IA que actúa dentro del proceso. Víctor García, de Minsait, respondió a la pregunta de si una red de agua puede pensar por sí misma. La respuesta es: “Sí, pero con matices”. Existe un gap cognitivo que la IA todavía no cubre. Para saber que esta noche hay un concierto o que una obra no comunicada puede alterar la presión se necesita la intuición humana. Declaró que “la soberanía de la información tiene que seguir siendo nuestra”.
David Cortés y Jesús Provencio presentaron el caso de Alhama de Murcia, donde una red LoRaWAN con un 96 % de cobertura y telecontrol en depósitos ha permitido pasar de la reactividad a la predicción. Su objetivo era reducir tiempos de respuesta y adelantarse. Con IA, estiman un 75 % menos de tiempo en la resolución de incidencias. Àngel Barceló, de EDRATL, mostró el sistema de ayuda a la decisión en la ETAP del Llobregat, que propone dosis de reactivos y anticipa la formación de subproductos.
José Carlos Garrido, de Gomez Group, puso el foco en la cadena de valor al declarar que “el análisis que acaba en un gráfico es información; el que acaba en una recomendación es conocimiento”. Frank Zamora, de Acciona, cerró con dos plataformas que ponen el conocimiento corporativo al servicio del ingeniero y del operador, defendiendo que “El agua ya piensa, ahora nos toca a nosotros decidir”.
La tecnología ya está desplegada, los datos ya existen y el retorno es medible. El reto ya no es tener más información, sino convertirla en decisiones que generen valor; y esa decisión sigue siendo humana.
Lucía Bonilla González