En la sala TERRANOVA del Spain Smart Water Summit 2026, Terranova y Nexmachina defendieron una arquitectura abierta, segura y con el dato en manos de quien gestiona el servicio.
Con el despliegue de la telelectura llegaron las preguntas que no estaban en el proyecto: qué precisión tienen los datos, qué se hace con las lecturas que no llegan y cómo se convierte un balance hídrico en una orden de trabajo. La sesión «Medir: del contador al dato» reunió siete ponencias para responderlas, y una de ellas, «La evolución de la medición inteligente», puso frente a frente al software y a la red.

Fuente: Rafa Aparicio. iAgua
Todo lo demás depende de esta capa, advirtió la sesión desde su planteamiento: sin medida fiable no hay balance, y sin balance no hay orden de trabajo. Fabricantes, integradores y operadores repasaron qué se mide ya en continuo, con qué precisión y qué hace falta para que el dato viaje íntegro desde el terreno hasta la decisión.
Abrió Marcello Fusco, Regional Manager de Terranova, que presentó su carta de credenciales. La compañía nació hace 26 años en Italia, cuando aquel mercado empezaba a fijar reglas para gestionar electricidad y agua, y desde entonces ha salido a Europa y a Asia, donde el tamaño de la población dibuja proyectos gigantescos. Trabaja con más de 70 utilities y su plataforma gestiona más de 12 millones de contadores y dispositivos en todo el mundo. Figura además en el Market Guide de Gartner como una de las pocas empresas puramente desarrolladoras de software, abierta y agnóstica.
Fusco puso el acento en lo que viene. La inteligencia artificial servirá para reconstruir los consumos que faltan, ya sea por fallos de comunicación o porque aún no están desplegadas redes como NB-IoT o LoRaWAN, y convivirá con los datos de los contadores tradicionales. Se trata, subrayó, de una IA a medida, nacida del aprendizaje automático, desarrollada solo para el sector de las utilities y monitorizada por completo por la propia compañía. La interfaz también evoluciona: mapas interactivos donde seleccionar zonas y paneles que comparan lo esperado, según el tipo de contador y de comunicación, con lo que realmente llega. Se suman una gestión más ágil de los datos maestros y de los comandos masivos, como actualizar el firmware o cambiar parámetros de comunicación. En seguridad, Terranova obtuvo hace unos meses el Esquema Nacional de Seguridad en nivel alto. En España, contó, ha desarrollado proyectos «muy valientes» junto a Nexmachina.
Tomó entonces la palabra Fernando Presa, fundador y gerente de Nexmachina, para explicar cómo se construye la red. Su tesis: los datos valen, pero no tanto como en una arquitectura unificada. Entre los contadores de cualquier fabricante y el software, el operador instala una capa intermedia de gateways, antenas y servidores que recibe, decodifica e ingesta los datos en el MDM de Terranova, para que quienes gestionan el servicio los tengan en tiempo real y con la máxima disponibilidad.
Presa insistió en la soberanía del dato: una red privada permite que la información quede en manos del municipio y del gestor que llevará años al frente del servicio. Defendió también la confianza en la IA, que exige una seguridad coordinada: Nexmachina cumple más de 75 medidas del Esquema Nacional de Seguridad y aboga por la norma ISO 42001, que regula cómo deben comportarse esos sistemas. Todo ello sobre protocolos abiertos y estandarizados, con un objetivo: garantizar que los datos sean buenos.
El contador ya habla; el reto es que lo escuchemos completo, seguro y a tiempo. Quizá la medición inteligente no se juzgue por cuántos dispositivos conecta, sino por cuántas decisiones acertadas permite tomar con lo que mide.
Ana María Gómez Salgado