Del PERTE al día después: continuar el camino
Cuatro proyectos reales, una normativa que se acerca y una brecha de inversión que sigue abierta
Este martes 29 de septiembre, en la sala Netmore del Spain Smart Water Summit 2026, en Madrid, Alfonso Corbalán, director general de Hidroconta, hizo un balance del PERTE del agua y planteó qué debe ocurrir cuando los fondos europeos se agoten.
La sesión la lideró el director general de Hidroconta, Alfonso Corbalán García. Fabricante de contadores en Murcia, la compañía desarrolla también sus comunicaciones y la plataforma dMeter 360, y se presenta como el paso de la medida mecánica a la digital.

Fuente: iAgua
Corbalán comenzó recordando algunas de las promesas del PERTE. El objetivo era reducir el agua no registrada del 27 % al 21 %, las pérdidas en red del 24 % al 17 % y elevar la telelectura de contadores del 16 % al 47 %: casi triplicarla.
Los resultados no defraudan: el programa llega ya a unos 29 millones de personas, el 60 % de la población española, y buena parte de los municipios beneficiados tienen menos de 5.000 habitantes.
Pero el ponente advirtió de que el esfuerzo no alcanza. Según el citado estudio de AQUA España (DAQUAS), solo se renueva el 0,2 % de la red cada año, frente al 2 % requerido por la red. Esto supone un déficit anual de inversión de 4.485 millones de euros.
Después, la sesión pasó de las cifras a la práctica. Representantes de cuatro proyectos hicieron llegar su experiencia a través de intervenciones grabadas. Espina & Delfín, empresa privada, desplegó 31.000 contadores digitales Centaurus en Galicia, donde la conectividad rural es un reto. EMACSA, en Córdoba, instaló 6.000 unidades y subrayó la importancia de la ciberseguridad. Global Smart IoT, en Alicún, abarca ocho municipios de Almería y el ciclo integral del agua; su mensaje fue que el dato pertenece al cliente, no al fabricante, y que seguridad y privacidad son irrenunciables. Por último, Aguas de Córdoba, de la Diputación, instaló 24.000 contadores y explicó que en municipios pequeños y medianos estos proyectos hacen aflorar muchas pérdidas y permiten empezar a controlar las redes.
¿Y después del PERTE? El mensaje fue claro: hay que terminar el trabajo iniciado y proyectarlo fuera de España. Corbalán señaló que la prioridad europea es «Smart metering for all», dentro del plan de acción de digitalización del agua que avanza en 2026. Para los municipios que no puedan o no quieran invertir, propuso el «metering as a service»: se vende el dato, no el equipo de medida.
La hoja de ruta para los próximos años no viene marcada únicamente por Europa, sino también por el marco normativo español. El Real Decreto 3/2023 obliga a medir, evaluar —calculando el agua no registrada y el índice de fugas— y, por último, a reducir: Bruselas fijará un umbral de fugas y quien lo supere deberá presentar un plan de actuación a partir de enero de 2028.
El ponente concluyó remarcando que la tecnología para medir existe y los primeros proyectos demuestran que funciona. Con la normativa europea en camino y los fondos a punto de acabar, la pregunta ya no es qué puede hacer el agua inteligente, sino quién tomará las decisiones que faltan y cuándo, para continuar el trabajo iniciado.
Iñigo Ozcoidi Gallues